La Sierra de las Nieves alberga una de las mejores muestras de biodiversidad de la montaña mediterránea, destacando especialmente por sus bosques de pinsapo, considerados los más extensos del mundo, así como por su flora de alta montaña, sus ecosistemas serpentínicos y su importante fauna fluvial.
La riqueza natural de este espacio se explica por su privilegiada ubicación geográfica, muy próxima al Estrecho de Gibraltar y situada entre el mar de Alborán y el océano Atlántico. A ello se suma la gran variedad geológica y el amplio rango altitudinal que presenta el territorio, factores que favorecen la existencia de numerosos hábitats y especies únicas.
En cuanto a flora, el inventario botánico de la Sierra de las Nieves supera las 1.400 especies de plantas. Entre ellas, 15 están consideradas amenazadas, destacando especies tan emblemáticas como el pinsapo (Abies pinsapo), el quejigo de alta montaña (Quercus alpestris) y el tabaco gordo (Atropa baetica).
La fauna también convierte a este enclave natural en un espacio de enorme valor ecológico. Actualmente se contabilizan cerca de 200 especies de vertebrados, además de una destacada presencia de invertebrados. Entre los datos conocidos figuran 59 especies de hormigas, 100 especies de mariposas diurnas, 255 especies de mariposas nocturnas y 37 especies de odonatos, grupo al que pertenecen las libélulas y los caballitos del diablo.
Para garantizar la conservación de toda esta riqueza natural, se desarrollan diferentes Planes de Recuperación y Conservación centrados en la flora de las altas cumbres, el pinsapo, las aves necrófagas y los peces e invertebrados acuáticos.
Entre las actuaciones que se llevan a cabo destacan la recuperación de los pinsapares, la protección frente a la herbivoría, medidas específicas para la conservación de anfibios y acciones destinadas a preservar especies autóctonas como el cangrejo de río.