Tolox vivió este domingo, 16 de agosto, uno de los días de San Roque más atípicos que se recuerdan. El patrón volvió a recorrer las calles del municipio acompañado por sus vecinos y devotos, pero esta vez lo hizo sin el estruendo de los miles de cohetes de la tradicional Cohetá, después de que la Junta de Andalucía mantuviera la prohibición del uso de material pirotécnico debido al elevado riesgo de incendios forestales.
La imagen volvió a encontrarse con su pueblo, aunque en unas circunstancias muy diferentes a las habituales. La Cohetá constituye precisamente el elemento más característico de la festividad: cada 16 de agosto, San Roque recorre las estrechas calles de Tolox acompañado tradicionalmente por el lanzamiento de miles de cohetes como muestra de devoción de los vecinos hacia su patrón.
La ausencia de la Cohetá se produjo después de que la Dirección General de Gestión de Incendios Forestales de la Agencia de Emergencias de Andalucía denegara la autorización para su celebración debido al alto riesgo de incendio forestal y a las restricciones sobre el uso de material pirotécnico durante la Época de Peligro Alto.
El Ayuntamiento había intentado durante los días previos agotar las vías disponibles para mantener una tradición profundamente arraigada en la localidad. Sin embargo, finalmente la resolución administrativa mantuvo la no autorización, por lo que la procesión tuvo que desarrollarse sin los tradicionales lanzamientos.
Un pueblo que supo anteponer la seguridad
Pese a la tristeza que suponía para los vecinos vivir el día de su patrón sin uno de sus elementos más característicos, la jornada dejó también una imagen de responsabilidad colectiva.
Tolox supo adaptar una de sus tradiciones más queridas a unas circunstancias excepcionales, respetando una decisión adoptada por motivos de prevención ante el riesgo de incendios que afecta durante estas fechas a numerosos espacios forestales de Andalucía.
La celebración de San Roque demostró así que la devoción y el sentimiento de un pueblo por sus tradiciones van mucho más allá de la pólvora. Sin la habitual Cohetá, fueron los vecinos, el acompañamiento al patrón y el ambiente vivido durante su recorrido los que cobraron todavía mayor protagonismo.
Este año, las circunstancias obligaron a escribir una página diferente en la historia de las fiestas patronales. No hubo Cohetá, pero sí hubo San Roque. Y Tolox respondió acompañando a su patrón y demostrando que es posible proteger una tradición centenaria al mismo tiempo que, cuando las circunstancias lo exigen, se anteponen la seguridad de las personas y la conservación del entorno natural.
Una jornada distinta a la que durante generaciones han conocido los tolitos, pero que dejó también una muestra de respeto, responsabilidad y compromiso colectivo en uno de los días más importantes del calendario del municipio.