Ayer sábado por la tarde, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) elevó al nivel rojo la alerta por lluvias torrenciales en el Valle del Guadalhorce, la Sierra de las Nieves y la Costa del Sol Occidental, situando a estas comarcas en riesgo extremo por precipitaciones que podrían superar los 120 litros por metro cuadrado en 12 horas, con tormentas y rachas de viento intensas previstas hasta primeras horas de la madrugada.
La activación del aviso rojo, el nivel de peligro más alto de la escala meteorológica, fue acompañada por el envío masivo de mensajes de alerta a los teléfonos móviles de la población vía Es-Alert, gestionados por los servicios de Protección Civil, instando a la ciudadanía a extremar la prudencia, evitar desplazamientos innecesarios y no cruzar zonas inundables mientras persistieran las condiciones meteorológicas adversas.
Ante la gravedad de la situación, el plan territorial de emergencia de Protección Civil de la provincia fue elevado a fase de emergencia operativa 1, habilitando la coordinación entre todos los recursos disponibles para garantizar la seguridad de la ciudadanía y la atención inmediata ante cualquier incidente grave.
Durante el episodio de alerta roja, varios ayuntamientos se vieron obligados a cancelar o suspender actividades y eventos programados, especialmente aquellos al aire libre, como medida preventiva ante el riesgo extremo por lluvias. Asimismo, la intensidad del temporal provocó cortes puntuales de carreteras y caminos, principalmente por acumulación de agua, arrastres de barro y desprendimientos, lo que generó problemas de movilidad y momentos de incertidumbre entre vecinos y conductores, que tuvieron que permanecer en sus viviendas o buscar rutas alternativas siguiendo las indicaciones de Protección Civil y de los cuerpos de seguridad.
A lo largo de la noche, los servicios de Emergencias 112 Andalucía atendieron cerca de setenta incidencias, la mayoría relacionadas con anegaciones de vías públicas, acumulación de agua en zonas urbanas y dificultades de circulación, si bien no se registraron daños personales de gravedad ni heridos, según las últimas comunicaciones oficiales.
El episodio meteorológico mantuvo a vecinos y visitantes en alerta constante, con imágenes de calles convertidas en cauces improvisados y ríos urbanos desbordando su cauce habitual en lugares tradicionalmente sensibles a las precipitaciones intensas. Las autoridades insisten en la necesidad de seguir los avisos oficiales de AEMET y las indicaciones de los servicios de emergencia durante las próximas horas.