Esta semana se ha celebrado en Coín la clausura de los actos con motivo de la llegada de las reliquias del beato coineño Miguel Romero Rojas. La jornada comenzó con una misa en la Iglesia de San Juan, tras la cual se procedió al traslado solemne hasta la Iglesia de San Andrés.
El cortejo contó con la presencia de la Guardia Civil, la Policía Local, representantes de las hermandades del municipio, miembros del Ayuntamiento y el acompañamiento musical de un quinteto de viento.
Las reliquias ya se encuentran depositadas en el altar mayor de la Iglesia de San Andrés, donde permanecerán para su veneración por parte de fieles y visitantes, en un acto que supone un momento de especial relevancia para la comunidad religiosa y para la memoria del beato coineño.
La figura de Miguel Romero Rojas representa un ejemplo de valentía, entrega y fe constante bajo la más intensa adversidad, y ha dejado una huella profunda en su comunidad. En palabras del párroco José Amalio, su vida fue «muy corta como cura», pero su actitud fue lo verdaderamente importante, y “siempre tendrá un hueco especial en su parroquia de Coín”.